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El paisaje de la estación se transforma, la primavera ha llegado…el manto blanco del invierno deja paso a un mundo exultante de contrastes. El Valle de Astún no sólo marca una frontera geográfica, en esta época del año la verdadera frontera es la cromática. Toda la fuerza del verdor de los pastos pirenáicos se mezcla con remansos de vida azul... son los Ibones.
Astún se convierte en una zona privilegiada como punto estratégico de partida para iniciar todo tipo de rutas que dan acceso a un sinfín de pequeños lagos llenos de vida en un maravilloso mundo de calma y quietud. En estos itinerarios podremos contemplar las facetas menos conocidas pero más atractivas de los Pirineos, los ibones son uno de los mejores alicientes para conocer la vida de la alta montaña en su estado más natural.
A la riqueza del paisaje podremos sumar la presencia de una rica fauna autóctona compuesta por sarrios, buitres, armiños, águilas, marmotas... además podrás practicar la pesca de la trucha en ambos ibones. Disfruta de todo un mundo de posibilidades.
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